Título inspirador: Aprender a confiar cuando el proceso duele
Hay momentos en los que el corazón del familiar del adicto se cansa de esperar. La fe se debilita cuando las recaídas aparecen, cuando el tratamiento parece lento y cuando la restauración familiar no llega en los tiempos deseados. Sin embargo, este camino también es un espacio donde Dios trabaja profundamente en la sanación interior de quienes aman y acompañan.
La adicción no solo hiere al adicto; también desgasta a la familia, genera codependencia y provoca una lucha constante entre la esperanza y el temor. En medio de ese desgaste, Dios invita a la familia del adicto a aprender a confiar, no en el control, sino en Su proceso. Confiar no significa negar la realidad, sino reconocer que la transformación verdadera va más allá de las fuerzas humanas.
Cuando la familia suelta la carga de “salvar” y decide caminar desde la fe, algo comienza a ordenarse internamente. La ayuda familiar se vuelve más sabia, menos impulsiva y más firme. La oración deja de ser solo un clamor desesperado y se convierte en un descanso para el alma. Allí empieza la restauración emocional, aun cuando el proceso de rehabilitación del adicto siga en desarrollo.
Dios no desperdicia el dolor. Cada lágrima, cada noche de incertidumbre, puede transformarse en una fuente de compasión, fortaleza y esperanza. La familia también necesita sanación, límites saludables y acompañamiento. Al permitir que Dios sane primero el corazón del familiar, se abre un camino más estable para la recuperación del adicto.
Oración
Hoy entrego el cansancio, el miedo y la frustración que cargo en silencio. Ayúdame a confiar en tu obra, a soltar lo que no puedo controlar y a caminar con fe en medio del proceso. Renueva mis fuerzas y trae sanación a mi familia. Amén.
DEVOCIONAL PARA EL ADICTO EN RECUPERACIÓN – 29 de enero
Título motivador: Un día a la vez, sostenido por la fe
El proceso de recuperación no se construye en grandes promesas, sino en decisiones diarias. Para muchos adictos en recuperación, el peso del pasado y el temor a las recaídas pueden nublar la esperanza. Sin embargo, hoy es un nuevo día, y eso ya es una oportunidad de restauración.
La adicción intentó definir tu identidad, pero no tiene la última palabra. Dios ve más allá de tus errores y te llama por quien puedes llegar a ser. La recuperación es un camino donde la fe se convierte en un ancla cuando la mente se agita y las emociones se desordenan. No estás solo en esta lucha, aunque a veces así lo sientas.
Aceptar el proceso implica reconocer tus límites y permitir que otros te acompañen. El tratamiento, la disciplina diaria y la oración no son

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