Hay momentos en los que el dolor acumulado por la adicción de un ser querido busca salida. Palabras duras, reproches, discusiones interminables o silencios cargados parecen ofrecer un alivio momentáneo. Sin embargo, después de reaccionar así, el corazón queda más cansado que antes. La herida sigue abierta y la familia del adicto continúa atrapada en el mismo ciclo emocional.
En los procesos de adicciones, muchas familias confunden desahogo con sanación. Expresar lo que duele es necesario, pero hacerlo desde la ira o la desesperanza suele profundizar la codependencia y aumenta el desgaste emocional. La fe nos recuerda que no toda reacción libera, y que no toda palabra dicha en medio del dolor construye restauración familiar.
Dios conoce la carga que llevas. Él ve las noches de angustia, el miedo a las recaídas y la frustración de sentir que nada cambia. Su invitación hoy es distinta: detente antes de reaccionar y entrégale a Él lo que te quema por dentro. En la quietud, el alma encuentra claridad; en la oración, el corazón aprende a responder con sabiduría y no solo con emoción.
La recuperación familiar comienza cuando eliges no dejarte gobernar por el impulso del momento. Callar a tiempo, orar antes de hablar y buscar ayuda familiar adecuada es también un acto de amor. La sanación interior no nace de ganar discusiones, sino de permitir que Dios restaure lo que la adicción ha intentado destruir.
Oración:
Dios de misericordia, hoy reconozco mi cansancio y mi dolor. Ayúdame a no reaccionar desde la herida, sino a responder desde la fe. Sana mi corazón, fortalece mi espíritu y guíame en este camino de restauración emocional. Amén.
DEVOCIONAL PARA EL ADICTO EN RECUPERACIÓN – 8 de febrero
Título motivador: La calma también es parte de tu sanación
En la recuperación de las adicciones, es común creer que reaccionar, explotar o justificar emociones intensas traerá alivio. Muchas veces piensas que expresar enojo, frustración o culpa te hará sentir mejor. Sin embargo, después de cada reacción impulsiva, el vacío regresa con más fuerza. La sanación interior no avanza al ritmo de los impulsos, sino al paso firme de la conciencia y la fe.
Dios no te llamó solo a dejar una sustancia o una conducta, sino a transformar tu manera de responder a la vida. Las recaídas emocionales suelen comenzar cuando permites que una emoción tome el control. Hoy se te invita a detenerte y preguntarte con honestidad: ¿esto realmente me ayuda en mi proceso de rehabilitación?
La fe te enseña que no todo lo que sientes debe gobernar tus decisiones. En el tratamiento y la recuperación, aprender a pausar es una señal de crecimiento. Cuando eliges el silencio, la oración y la reflexión antes de actuar, estás fortaleciendo tu carácter y avanzando en restauración emocional.
Dios está obrando incluso cuando decides no reaccionar. Cada vez que eliges la calma, entrenas tu corazón para vivir en libertad. La verdadera fuerza del adicto en recuperación no está en demostrar emociones intensas, sino en aprender a entregarlas a Dios y caminar con humildad.
Oración:
Señor, hoy te entrego mis emociones y mis impulsos. Enséñame a detenerme, a escucharte y a responder con sabiduría. Gracias por sostenerme en este proceso de sanidad interior y por guiarme hacia una vida nueva. Amén.
Publicación diaria de www.FundacionesDiana.com
Acompañamos a familias y adictos en procesos de restauración con fe, amor y ciencia.
Diana Ramírez – Especialista en procesos de estabilización Nutracéutica con Nanotecnología Americana
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